Enrique Daza, directivo de Cedetrabajo – Foto: Usatoday.com

Estados Unidos, agudas contradicciones

Las elecciones presidenciales que se celebrarán el 3 de noviembre de 2020 en Estados Unidos han llegado a un grado de antagonismo sin precedentes. Siendo la mayor potencia del mundo que ha liderado a Occidente durante los últimos 40 años, ésta elección tiene una gran importancia y definirá el curso de la situación mundial en el futuro inmediato.

Donald Trump aspira a la reelección, con su polémica presidencia y su estilo singular, creando mucha confusión. Su lema “Hagamos a Estados Unidos grande otra vez” ha servido como argumento nacionalista para agredir a China culpándola de la pérdida de los puestos de trabajo en EUA, creando una guerra comercial contra esa potencia, pero también le ha servido para iniciar disputas con sus aliados más cercanos, como lo son los países europeos. También sirvió para renegociar los tratados comerciales con Corea del Sur y América del Norte, en los cuales exigió hacer más concesiones en temas como comercio electrónico, normas de origen o normas laborales, para intentar revertir el enorme déficit comercial que sostenía con ellos. 

Su posición contra la globalización y su tesis del “Estado Profundo” han alimentado el descontento de muchos sectores afectados en Estados Unidos por cuenta de la deslocalización de la industria. Su retórica contra los inmigrantes y la propuesta de construir un muro en la frontera con México ha sido caldo de cultivo para la xenofobia y su reacción ante la violencia de la policía contra civiles, ha sido culpar a quienes protestan, propiciando más enfrentamientos. La forma errática como atendió la pandemia y los permanentes ataques a los demócratas, acusándolos de querer implantar el socialismo en EE.UU., han atizado las contradicciones.

Por el lado de los Demócratas la situación ha sido similar. Primero intentaron iniciarle un juicio a Trump, acusándolo de complicidad con Rusia para ganar las elecciones, después bloquearon sus propuestas legales, pues tienen mayoría en la Cámara, acusándolo abiertamente de ser un sociópata e incompetente. Aunque los Demócratas no se caracterizan por su agenda social, es tan profunda la crisis sanitaria, económica y la violencia racial, que se ha culpado a Trump de todos los males, muchos de los cuales son crónicos en la vida estadounidense.

Sin embargo, en asuntos básicos sobre el papel de Estados Unidos en el mundo hay acuerdos fundamentales. Todos ven a China, Rusia, Irán, Cuba, Corea del Norte y Venezuela como amenazas a la hegemonía. Ven a Estados Unidos como una Nación excepcional que goza de la misión de liderar la lucha por el predominio de los valores occidentales y consideran que su relación con el mundo debe beneficiar ante todo a EE.UU.

Los gobiernos colombianos en las últimas décadas han seguido los enfoques estadounidenses en materia de política exterior y en temas como la guerra contra las drogas y asuntos internos como el proceso de paz gozando de un apoyo bipartidista, manteniendo la relación comercial, para bien o para mal, dentro de un cauce definido, especialmente desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio. En medio de la debilidad que representa el tipo de relación subordinada en que se encuentra el país ante esta potencia, lo peor que podría hacer el gobierno colombiano es tomar partido en un debate electoral que ha llegado a un grado tan alto de antagonismo.

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