Por María Alejandra Osorio, subdirectora ejecutiva de Acopi Bogotá-Cundinamarca

Reconstruir el tejido empresarial y proteger la industria nacional
La propagación del COVID – 19 obligó a la mayoría de los países del mundo a tomar medidas de confinamiento de la población a fin de contrarrestar la rápida propagación de virus y cuidar la vida de las personas, sin embargo, las consecuencias de esas medidas han producido “una fuerte crisis económica mundial de la cual no se puede tener un veredicto sobre la magnitud” y que ha conllevado a contracciones en la producción, gasto, inversión y comercio internacional (OCDE, 2020). Como respuesta al confinamiento, se esperaría un papel activo por parte del Estado, a través del Gobierno Nacional, único agente económico capaz de solventar y soportar la mayor parte de la crisis generada.

Según la OCDE, los sectores afectados representan aproximadamente entre 30% y 40% de la producción total y estima una caída inicial entre el 20 y el 25% en economías avanzadas. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) afirma que se pueden esperar resultados diferentes a las proyecciones base, siendo la más reciente (junio) de -4,9% para la producción mundial con pérdidas millonarias acumuladas de más de US$ 12 billones, por una parte, por la evolución misma de la pandemia; pero también por el repunte del optimismo de mercados financieros que está desconectado de la variación y perspectivas económicas (Fondo Monetario Internacional, junio 2020). En el caso colombiano, mientras que el Gobierno Nacional estimó una contracción de -5,5, el Banco de la República estima que será cercana al -8,5%, superior a la proyección del FMI del -7,5% (Echavarría, 2020).

En este contexto, las mipymes colombianas no tienen un panorama alentador. La tasa de desempleo, según el DANE ascendió a 20,2% en julio; y de acuerdo con cifras del Tablero de Control Mipyme con corte a agosto, el 42% de las empresas estaban cerradas y el 53% de que estaban abiertas lo hacían a menos del 50% de su capacidad instalada; el 61% no podía cubrir los arrendamientos; el 38% no podían pagar a sus empleados; y un 34% considera que tendría que liquidar sus empresas como consecuencia de la pandemia (Acopi y SDDE, 2020). Es evidente el rápido agotamiento del flujo de caja de las empresas de menor tamaño y la debilidad para afrontar en solitario un cierre prologando de la economía.

Las mipymes, que son más de 1 millón 600 mil empresas que generan del 80% del empleo del país, ya tenían antes de la pandemia un alto costo país, una competencia desleal derivada de los Tratados de Libre Comercio que han permitido a mercancías extranjeras reemplazar el mercado interno, y un agudo proceso de desindustrialización. Ahora, en medio de una crisis sin precedentes y a la espera de un paquete de medidas más amplio, las mipymes sólo han recibido la mitad de los recursos del subsidio a la nómina otorgado por el Gobierno Nacional, es decir: de un total de $2,4 billones destinados a 131.537 empleadores, sólo el 51% ha llegado a las micro, pequeñas y medianas empresas.

En cuanto al subsidio a la prima, la medida tomada por el Gobierno fue de subsidiar el 50% de la prima de servicios de los trabajadores que devenguen un salario mínimo. La propuesta del gremio mipyme es que se ampliara con el mismo monto a todos los trabajadores que devengaran hasta 3 salarios. Al cierre de edición se conoció que las empresas beneficiadas fueron 82.820 con un monto de $184 mil millones, y ahora que se acerca la temporada decembrina, habría que pensar en la renovación de dicho subsidio.

Respecto al crédito, el programa Unidos por Colombia a través de líneas respaldadas por el Fondo Nacional de Garantías, ha tenido quejas de barreras de acceso por parte de los empresarios mipymes, pues el endeudamiento con la intermediación del sector financiero no parece ser una salida efectiva como alternativa a la crisis de insolvencia, tan sólo un 23% de las mipymes han solicitado crédito de la línea de Bancoldex con una aprobación del 51% (Acopi y SDDE, 2020).

Para concluir, contrarrestar los efectos negativos requiere de un amplio gasto público para reconstruir el aparato productivo del país. Por una parte, conservar el empleo de las empresas y generarlo para las más de 4 millones de personas que entraron en desempleo; por otro lado, reactivar la demanda, para que el sector privado encuentre mercado interno al cual llevar sus productos y servicios nacionales.

Es momento de cuidar y proteger especialmente a la industria manufacturera, sector considerado clave e impulsor, puesto que impacta a una proporción mayor de ocupados ante un incremento de su demanda, llegando a participaciones superiores al 10% (Mejía, Cadena, y Delgado, 2020, p. 11). Resulta contraproducente y contradictorio la firma de un nuevo TLC con una potencia como Japón, y que, en medio de la pandemia, el país no trace un rumbo diferente a la de hacer malos negocios. Es hora de reconstruir nuestro tejido empresarial y proteger la industria nacional.

Bibliografía

Acopi, y SDDE. (2020). Tablero de Control Mipyme. Bogotá.
Echavarría, J. J. (2020). Comentarios del Gerente General del Banco de la República al proyecto de Presupuesto General de la Nación 2021. Bogotá.
Fondo Monetario Internacional. (junio 2020). Una Crisis como ninguna otra, una recuperación incierta. Actualización de las perspectivas de la economía mundial.
OCDE. (14 de Abril de 2020). Evaluación del impacto inicial de las medidas de contención de COVID-19 en la actividad económica. Obtenido de https://www.oecd.org/coronavirus/policy-responses/evaluating-the-initial-impact-of-covid-19-containment-measures-on-economic-activity/#figure-d1e120

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