Alfredo Castellanos, presidente de Junta Directiva de Acopi Bogotá-Cundinamarca

Para reactivar la economía es urgente impulsar la producción nacional

La situación de las micro, pequeñas y medianas empresas es alarmante ahora que se inició el levantamiento de las restricciones a las actividades económicas que se impuso para contrarrestar el avance del contagio del Covid 19. 

Si antes de la pandemia las mipyme, en especial las manufactureras, estaban pasando grandes dificultades ocasionadas por la competencia desigual que generan los TLC, la liberación unilateral de aranceles que a cambio de nada decreta el Gobierno, la falta de una política de lucha contra el contrabando, etc., ahora, después de seis meses de cese de operaciones, subsisten estos factores perturbadores para el desarrollo económico y la situación se agrava por la falta de demanda para bienes y servicios y la ausencia de medidas efectivas para impulsar la producción nacional y fomentar el empleo.

Con indolente retardo se decretó el incipiente subsidio a la nómina de las empresas, que no fue del 40 por ciento, sino de un poco más del 20 por ciento del costo de una salario mínimo y que llegó cuando un importante porcentaje de las mipyme ya se habían visto obligadas a cerrar. Los créditos no llegaron pues los bancos, por obligación,  deben prestar solo a quien demuestra solidez económica y buen flujo de caja proyectado en sus estados financieros. Rara es la empresa que en plena pandemia con sus operaciones suspendidas pueden presentar buenas perspectivas financieras. Los créditos fueron colocados en su mayoría en empresas grandes.

Como si lo anterior fuera poco, ahora se anuncian nuevos TLC con Israel, Japón y otros países mientras se sigue permitiendo el ingreso de textiles, confecciones y otros productos a precios irrisorios bajos de países asiáticos que tienen subsidiada su producción.

Habiendo sorteado relativamente bien el avance del Covid 19 con las necesarias pero costosas cuarentenas que elevaron el galopante desempleo existente antes de la pandemia, ahora es imperativo que se tomen medidas para reactivar la economía y reducir el desempleo que pasa del 20 por ciento.

El Gobierno debe invertir – no sólo anunciar – un porcentaje más alto del PIB en acciones para la reactivación y recuperación de la economía. Así lo han hecho muchos gobiernos, inclusive latinos y de tamaño similar al nuestro y tiene variadas fuentes para hacerlo.

Puede disponer de reservas internacionales,  solicitar préstamos a organismos internacionales y al Banco de la República. Debe eliminar las exenciones tributarias innecesarias de que gozan multinacionales y grandes empresas las cuales le cuestan al país más de $12 billones. Debe gravar con sobretasa de renta al sector financiero y otras actividades que generan enormes ganancias, cumpliendo así  con la obligación constitucional de que los impuestos sean progresivos y colocar un arancel temporal a todas las importaciones que ingresen al país, con excepción de las materias primas. Debe invertir en Educación, Ciencia y Tecnología y en general, apoyar el crecimiento de las mpyme que son las que generan más de 80 por ciento del empleo nacional, poniendo plata en los bolsillos de la gente para estimular la demanda pero no de artículos importados que se pueden producir y bien, en el país. 

La verdadera reactivación de la economía sólo vendrá si se estimula la demanda y se impulsa la producción nacional.

Coletilla: Acopi Bogotá-Cundinamarca solicita al Congreso de la República que acoja los planteamientos del acuerdo de Escazú aprobando el proyecto de ley en trámite que presentó el Gobierno Nacional.

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