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¡Ni por un Coronavirus cambiamos la filosofía de gobernar!

¡Ni por un Coronavirus cambiamos la filosofía de gobernar!

 

Por: Ing. Ramiro Rueda B., miembro de Junta Directiva de Acopi Bogotá-Cundinamarca

 En China o Alemania, y en general en el mundo, el 99% del tejido empresarial lo conforman empresas micros, pequeñas y medianas, MIPYME, al igual que en Colombia. En el país estas generan del 80% del empleo digno y formal y aportan entre el 30 y el 40% del PIB nacional.

 

El coeficiente de Gini empresarial en Colombia, según estudios de Garay y Espitia de Octubre de 2019, es de 0,974, que significa que el patrimonio empresarial del país está concentrado en muy muy pocas manos, el 95.4% del patrimonio está en manos de menos del 10% de las personas jurídicas del país. De ese patrimonio, 70% son activos e inversiones financieras y 25% son activos productivos e intangibles, es decir, nos convertimos en un país de agiotistas, prestamistas, especuladores y comerciantes de importaciones masivas de baja calidad, con un ecosistema manufacturero en proceso de extinción, a pesar de ser el ecosistema más propicio para producir y distribuir riqueza en la sociedad.

 

Este estudio también señala que el decil más alto de las empresas, 10%, recibe el 94% de los ingresos, el segundo el 3,34% y el resto el 2,62%.  Se puede concluir entonces que menos del 10% de las empresas son dueñas de más del 90% de las ventas o ingresos de Colombia. La situación es aún más crítica si se analiza desde la perspectiva de las utilidades, de los beneficios de las exenciones tributarias y del ingreso poblacional.

No es difícil concluir entonces que en Colombia el 1 de las empresas son dueñas de más del 90% de los beneficios económicos y financieros del país, segmento que además se financia, entre otras fuentes, pagando a más de 90 días las facturas del 99% de las Mipyme que son sus proveedores.

En ese contexto, la presencia del COVID19 ha desnudado aún mas esta gran desigualdad social de personas naturales y jurídicas, sin embargo, sigue reinando como principio para priorizar las decisiones que hasta hoy el Gobierno ha tomado y que benefician de manera sesgada y mayoritaria a ese mismo selecto grupo empresarial.

Este desequilibrio en las decisiones y la lentitud en la toma de las mismas, conducirá inevitablemente a la quiebra del ecosistema de las Mipyme en el país y a la agudización del costo social de la crisis por el aumento frenético del desempleo, única fuente de financiación real del gasto con el que cuentan las Mipyme en el inmediato plazo, sin muchos requisitos, salvo un proceso laboral que a nadie beneficiará ante su quiebra absoluta.

La pandemia ha desaparecido el mercado de un solo tajo, y por ende todas sus teorías económicas asociadas, incluida la de la mano invisible. Eliminó en un abrir y cerrar de ojos la relación entre la oferta y la demanda como sustento de esa teoría económica de libre mercado. De no tomarse acciones inmediatas y efectivas por parte del gobierno, se destruirá el tejido empresarial y a la sociedad de sus empleados, alrededor de 8.400.000 en Colombia, que representan cerca del 60% de la población al incluir las 3 personas de  la familia que dependen de ese empleo formal.

Se hace necesario con carácter y fuera de la ortodoxia económica, inyectar liquidez de forma eficaz y eficiente en la nueva economía sin mercado, y no es precisamente por vía del sistema bancario tradicional, que, realizando muy bien su trabajo, sólo le presta a quien tenga cupo de endeudamiento, capacidad de pago y bajo perfil de riesgo. Este escenario no es precisamente el de la economía COVID 19 , sin la mano invisible del mercado. Es una economía de guerra que necesita decisiones, regulaciones e instituciones más liberales y sintonizadas con la crisis. Los bancos y las empresas de servicios públicos sólo ofrecen ganar un poco menos de rentabilidad  en el corto plazo, recuperable con creces en el mediano, como su aporte a la crisis.

Antes de plantear algunas propuestas de solución concretas, debo considerar y presentar las siguientes premisas, necesarias para tener en cuenta en los análisis:

1.       El Estado somos todos: Gobierno, empresarios, trabajadores y clientes.

2.       En una crisis cuyas consecuencias nos afecta a todos de la misma manera pero en diferentes proporciones, luego no es razonable sectorizar selectivamente  las soluciones. La solución debe ser de todos y para todos; todos debemos comprometernos y beneficiarnos con ellas colocándonos siempre en los zapatos del otro.

3.       Las soluciones deben ser de suma cero, fundamentadas en equidad y solidaridad. No se puede generar con ellas ganadores y perdedores, es un problema de todos los sectores, en donde todos ponemos.

4.       Las medidas económicas deben ser orientadas para prevenir y contener la destrucción del COVID 19 y también del tejido empresarial, en una primera fase. En una etapa siguiente, en el corto plazo, se deben pensar en medidas para reactivar la  operación y crecimiento del ecosistema económico del país.

5.       Las necesidades de las Mipyme, se centran en mantener estable la cadena proveedor-productor-comercializador-cliente y gestionar un flujo de caja positivo o neutro,  amortiguando en el corto plazo y de manera drástica sus gastos y costos en lo laboral (salarios, seguridad social y parafiscales), en los créditos financieros, en lo tributario (impuestos locales y nacionales), en lo contractual (ej. arriendos, prestación de servicios…) y en los gastos por servicios públicos.

6.       El Gobierno debe considerar como fuentes para incrementar sus ingresos los préstamos y la emisión del Banco de la República y la banca multilateral, el uso de una porción de 10-15% de las reservas internacionales, la redistribución y ajuste del presupuesto nacional, la solicitud de condonación o congelamiento del pago de la deuda, la eliminación de exenciones tributarias y la creación de impuestos al patrimonio.

 

Así las cosas, se exige al Gobierno implementar medidas realmente eficaces y efectivas que inyecten liquidez a la economía, del orden del 25-30% del PIB, que lleguen de manera rápida y flexible a todos los sectores. Reitero, no es ágil ni efectivo hacerlo con la banca formal que solo presta a quienes tengan cupo disponible de endeudamiento, no tengan mora y tengan ingresos futuros consolidados con un peaje muy costoso. Decía Albert Einstein, “Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”. Más del 90% de las Mipyme no pueden ni podrán  acceder al crédito en esas condiciones. No esperemos a repetir la historia del Río Bogotá y muchos otros ríos del país, primero los dejamos, incluso los ayudamos, a morir para después sobre invertir, sobre gastar y hasta robar para tratarlo  de revivir.

 

Si no se toman medidas efectivas y eficaces para la Mipyme, la crisis social por el desempleo será dramática para el país en general,  será muy difícil y costoso de recuperar si se deja morir este ecosistema empresarial. Lo que el Estado no gaste en nóminas lo tendrá que gastar en subsidios, sisben, familia y jóvenes en acción etc.   Las decisiones sociales que se tomaron con ese criterio y con esa filosofía dieron origen a una guerrilla que por décadas hizo un inmenso daño al país.

En ese orden de ideas, considero que en el inmediato y corto plazo se hace necesario, para contener y revivir el tejido productivo de nuestra sociedad, implementar con esta prioridad en el inmediato plazo las siguientes ideas:

 

1.       Subsidiar la nómina (salarios, parafiscales y seguridad social) en 70 a 80% de aquellas empresas que demuestren haber disminuido en más de un 50% sus ingresos y  garanticen  la estabilidad laboral de todos sus empleados.

2.       Facilitar préstamos directos mediante Bancoldex, Findeter, Banco Agrario, Finagro, Fogafin, etc., para gastos de nómina y capital de trabajo con tasa 0%, 6 meses de gracia y 48 meses de plazo, incluso modificando estatutos de las organizaciones si es necesario, y con garantía del 90% del Estado.

3.       Decretar el congelamiento por seis meses de todos los créditos y costos financieros, ampliando sus plazos en ese periodo sin afectar con tasa  moratoria y liberándolo del  cupo de crédito.

4.       Congelar los contratos de arriendo hasta por el 50% durante seis meses, involucrando los saldos sin intereses y diferidos en los siguientes meses del contrato.  O en su defecto subsidiarlos.

5.       Establecer un control de precios riguroso y serio  de la canasta familiar y las materias primas esenciales.

6.       Trasladar el pago de impuestos locales y nacionales al último trimestre de 2020.

7.       Reactivar sectores mediante la implementación de en un pico y placa de producción para los mayores agentes dinamizadores del empleo y la economía, con horarios de trabajo no simultáneos o con jornadas parciales de producción.

8.       Flexibilizar algunos aspectos laborales, como los recargos nocturnos y dominicales, para implementar costos menores en horarios nocturnos sin recargo, licencias no remuneradas, licencias remuneradas parciales, horarios con sistemas 24 horas en general, etc., siempre en consenso con los trabajadores.

9.       Expedir la Ley de Plazos Justos para que las facturas se cancelen a todas las Mipyme en máximo quince días después de la entrega a satisfacción de los servicios o productos.

10.   Establecer tarifas diferenciales de renta para las Mipyme y eliminar la renta presuntiva.

11.   Eliminar exenciones tributarias a los grandes contribuyentes, incluidos la suspensión temporal durante la crisis de los contratos de estabilidad jurídica y fiscal.

12.   Disminuir el IVA al 14% y reducir el 4×1000 a 0 o 1 por 5 años.

13.   Trasladar la presentación del IVA hasta el momento en que se reciba efectivamente el pago.

14.   Devolución expedita de saldos a favor de los contribuyentes en la DIAN.

15.   Eliminar por 3 años el pago de la matrícula mercantil de las cámaras de comercio.

16.   Suspender la aplicación de los TLC y cerrar las importaciones, por 3 años, de productos que se puedan fabricar en Colombia y alimentos que se puedan cultivar en el país.

17.   Establecer como política de Estado durante 4 años la contratación de todos los bienes y servicios que demande el Estado y todos sus contratistas con empresas locales y de manera distribuida.

18.   Adelantar y acelerar las inversiones en infraestructura.

19.   Combatir el contrabando y la evasión convirtiéndolo en delito penal y separar la DIAN de las actividades aduaneras.

20.   Reducir el impuesto al consumo un 50%.

21.   Reducir las tarifas de energía cobrando tasas de rentabilidad ajustadas al estándar  internacional, 50% de las que se reconocen en el país, modificando el cobro por confiabilidad y eliminando del modelo tarifario el factor de pérdidas y la especulación en  bolsa; revisando anualmente los clientes, el valor de los activos con depreciación y las proyecciones de demanda.

22.   Reducir el costo de los peajes, incluido el de los Bancos,  y disminuir el precio de los combustibles.

23.   Permitir el préstamo vía Banco Agrario sin intereses o máximo a 1.5 veces la tasa a la que le presta el Banco de la República.

 

En conclusión, se hace indispensable que se revisen, ajusten y sincronicen con oportunidad las medidas del orden Nacional y Local para que su aplicación sea expedita y real y llegue a todos los sectores y estratos sin excepción basados en la confianza y la disciplina de los empresarios y sus trabajadores y en la premisa fundamental de defender la salud y la vida de nuestros Colombianos, sin perder de vista que el tejido empresarial no puede morir, recuperarlo siempre será más costoso no solo para la sociedad en general  sino para el gobierno por los subsidios que se incrementarán de manera exponencial, por la pérdida de capital intelectual, de conocimiento y de bienestar en general.

 

No hay que olvidar que revivir un muerto siempre será muchísimo más costoso que prevenirle y atenderle sus enfermedades. Evitar que ese ser muera requiere del esfuerzo y las inversiones inimaginables y necesarias siempre y cuando lo valoremos como una pieza fundamental para el desarrollo y la sostenibilidad de nuestro núcleo familiar, empresarial, laboral y social. ¿Cuánto y que invertiría Ud. para que sus padres nunca murieran?

 

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