Balance de los TLC y su impacto sobre la pequeña y mediana empresa.

Bogotá, Octubre de 2016

 

EL día 13 de Octubre en la Comisión quinta del Senado se realizó una audiencia pública para evaluar los impactos de los TLC en Colombia. ACOPI Bogotá – Cundinamarca expuso algunas ponencias que expresaban los impactos de los TLC en sectores como la metalmecánica, los fármacos veterinarios, el calzado, los textiles, los alimentos y los servicios evidenciando la crisis de desindustrialización por la que atraviesa el país, y cómo ésta se viene acentuando con la firma de estos acuerdos comerciales.

Sector del Cuero, calzado y marroquinería: estuvo a cargo del empresario del sector, Gerardo Benavides quien afirma que la caía de la industria parece un plan siniestro. El calzado pasó que tener el 90% del mercado interno a tener tan solo el 40% en 2015. Y mientras que exportamos los cueros a países como China o Italia, importamos cerca de 70 millones de pares de zapatos de los 120 millones que se consumen en el país.

Benavides leyó ante la audiencia una carta que ACOPI Bogotá – Cundinamarca radicaría el pasado 24 de octubre ante el Ministerio de Comercio, Industria y Comercio por medio de la cual se solicita que se prorrogue el arancel mixto con Panamá. Expresa que este arancel ha sido la única protección para las industrias del calzado, los textiles y las confecciones de las importaciones de productos chinos. De hecho, el 30% de las importaciones que dejaron de entrar entre el año 2013 y 2015 se reemplazaron por trabajo y producción nacional.

Sector de grasas y margarinas: la ponencia fue presentada por Edwin Párraga, empresario del sector y miembro de la Junta Directiva de ACOPI Bogotá, quien afirmó que en nuestro caso han entrado margarinas de los países con quienes tenemos tratados de libre comercio sin aranceles, sus materias primas no tienen costos por aranceles, trasporte u otros, y en total sus costos pueden estar por debajo del 38%.

Germán Rodríguez: del sector automotriz, enfatizó que “el entorno nacional es adverso a la producción, sabemos que no se puede competir afuera con la misma gente que no podemos competir aquí, no podemos sacar a los productores extranjeros de acá mucho menos de allá.” Y agregó que no la desarticulación de una política industrial de la política económica del país ha ocasionado que “además de los TLCs nosotros nos esforcemos por dar unívocamente ventajas a otros países sin ninguna obligación.”

Concluye que el país tiene un problema de actitud, puesto que “nuestro dirigentes, nuestro políticos, tienen un complejo de inferioridad en relación al país que ellos mismos manejan. Como que se sienten que no tenemos valía; estamos supeditados o predispuestos a inclinarnos sobre cualquier persona que desde afuera diga algo porque eso es importante y es más importante que si se dice en el país.”

Francisco Montoya empresario del sector automotriz, explicó la relevancia que tiene esta industria por la generación de valor agregado dentro de la producción manufacturera. Esta industria representa el 4% de la manufactura, produce el 2,3% del valor agregado y genera 25 mil empleos directos. Montoya agregó, “se importan vehículos principalmente de los países con los cuales se tienen TLC, pero además de esos, de China, India y Japón y con todos la balanza ha sido negativa y se ha profundizado en la medida que aumentan los planes de desgravación.” Es claro que para un sector tan importante en la cadena productiva el proceso de desindustrialización se hace cada vez más evidente, es por eso que “hay que cuidarse de los espejismos, estamos haciendo malos negocios, siempre hay posibilidad de revisar nuestro plan de viaje. Se deben revisar los tratados existentes y renegociarlos, revisar los que no se han firmado y buscar una posición más favorable para el país”.

Capítulo de ACOPI mujer y sector de las confecciones: Angélica González, Vicepresidente de la Junta Directiva de ACOPI Bogotá – Cundinamarca,  afirma que el sector textil es protagonista del empleo en Colombia, y que en particular para las mujeres esta ha sido un sector de gran relevancia. Este sector viene perdiendo toda su cadena productiva, esto es evidente cuando se mira la producción de algodón de pasó de producir en 1970 280.000 hectáreas de algodón a tan solo 30.000 en los últimos años. A eso e debe sumar que el 70% de los insumos están siendo importados y que la participación de las prendas de vestir en el PIB industrial representara en 2014, 9,2%,  a representar el 7,1% en 2015.

Agenda comercial: Alfredo Castellanos, empresarios del sector logístico y Presidente de ACOPI Bogotá – Cundinamarca afirma que con la firma de los tratados de libre comercio no solo entregamos los sectores estratégicos como la industria manufacturera y el agro, sino también sectores como la agencia comercial se han visto afectados.

Castellanos, afirma que en los años setenta se creó una ley de orden público, de obligatorio cumplimiento, que protegía a aquellas empresas locales que representan a empresas mucho más fuertes, generalmente multinacionales, que por no asumir todos los requerimientos para establecerse en el país, contrata los servicios de un tercero que los representa. En la negociación de los Tratados de Libre Comercio, ese derecho se intentó arrebatar a las empresas de servicios, y “aunque a nosotros nos dejaron ese beneficio se quitó para empresas de bienes. Nosotros dijimos que eso no debía ser así y que porque protestábamos por lo que no era de nosotros, a lo que nosotros respondimos que igualmente somos colombianos”. Lo que si es cierto es que aunque se mantuvo en ese momento el beneficios, se han hecho intentos para tramitar una ley que lo quite.

Fármacos veterinarios: Pedro Alarcón, empresario del sector de fármacos veterinarios, afirmó que “la tendencia en el sector farmacéutico es a desaparecer los laboratorios que producen para convertirse en “productores por contrato”. Se han venido cerrando laboratorios farmacéuticos de producción, que mantienen una planta, que hacen investigación, que pagan grandes nóminas, para convertirse en productores por contrato,” lo cual ha implicado estar supeditados a intereses diferentes a los nacionales.

Es imposible para la empresa colombiana ser competitiva y poder mantenerse en el mercado cuando no hay equidad en el tratamiento por parte de las entidades gubernamentales, en el sector farmacéutico esta situación se ha presentado con entidades como el ICA que “se están demorando hasta 4 años en la expedición de un registro para poder comercializar productos en el mercado. Mientras que las empresas extranjeras de este mismo segmento se demoran tan solo 2 meses en obtener un registro”.

 

 

 

 

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