Reducción de tasa arancelarias

Bogotá, Junio de 2016

Doctora

María Claudia Lacouture

Ministra de Comercio Industria y Turismo

 

Cordial saludo,

La presente carta tiene como propósito plantearle el punto de vista de ACOPI Bogotá – Cundinamarca, relativo a las propuestas de reducción de aranceles que se vienen ventilando en distintos estamentos del Gobierno Nacional y que consideramos deben ser analizados a  la luz de la conveniencia del país, sobre todo en épocas de penuria económica como la presente.

 

  1. El argumento con el que se intenta justificar la reducción de aranceles se basa en favorecimiento de la población en general porque presuntamente se consiguen productos importados a precios más favorables. Sin embargo, no se advierte que cuando se perjudica la producción local (al verse desplazada por las importaciones de bienes foráneos) también se perjudica en conjunto el ingreso de los colombianos pues los consumidores también son trabajadores y productores que perciben sus ingresos de los empleos que genera la industria doméstica. En ese sentido se conduce a un déficit comercial cuyo equilibrio se logra con la inevitable devaluación que trae como consecuencia que se sube el costo final al consumidor, es decir, se perjudica a quien se pretendió ayudar.
  2. Colombia ha entrado en un espiral de reducción arancelaria indiscriminada. En parte como consecuencia de la aplicación progresiva de los Tratados de Libre Comercio (TLC), los cuales han sido firmados con distintos países del mundo, pero principalmente en reducciones unilaterales más allá de lo pactado con esos mismos países y lo que es peor, con terceros con los cuales no existen tratados. Cabe recordar que en 2015 se presentó un escandaloso déficit comercial de US$15.907,3 millones FOB.
  3. Los países que han firmado TLC con Colombia, podrían ver con asombro cómo después de negociar programas de desgravación progresiva, nosotros hacemos reducciones unilaterales y generalizadas.
  4. Señora Ministra, las Balanzas Comerciales con todos los países con quienes tenemos acuerdos comerciales se han venido deteriorando año tras año y no se revisa la razón de dicha circunstancia para así aplicar los correctivos a  lo que haya lugar. Las importaciones de bienes aumentan en detrimento de las arcas del gobierno nacional pues la tasa arancelaria es baja o inexistente. Lo anterior es una transferencia de nuestros recursos fiscales al productor extranjero.
  5. El propósito inequívoco de los TLC era incrementar las exportaciones a los mercados ampliados, pero el resultado es exactamente el contrario: las exportaciones se reducen mientras que las importaciones aumentan y el sacrificio del recaudo fiscal es en vano. Por esta razón le solicitamos que se oponga a reducciones adicionales y se regrese al nivel arancelario de por sí ya bajo que existía antes de diciembre de 2010.

Como solicitud muy puntual, pedimos que los certificados de producción nacional a los bienes nacionales emitidos por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, tengan efectos automáticos para efectos arancelarios  ante la Dian; el control del PROFIA y demás entes estatales. En estos momentos no es así.

  1. También solicitamos que la validez del certificado de producción nacional tenga una vigencia mayor a tres años, para así evitar el desgaste administrativo que se genera a las dos partes, quien lo solicita y quien lo entrega.

 

 

Agradecemos su atención y quedamos atentos a su respuesta.

 

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